Usamos cookies para mantener el sitio estable, recordar opciones basicas y entender que paginas resultan utiles. Puedes aceptar, rechazar o revisar la configuracion antes de continuar.
Este kit está diseñado para empresas que necesitan evaluar el efecto del tratamiento subcero en una pieza o lote pequeño antes de escalar el proceso. Incluye la preparación metalográfica inicial, un ciclo completo de criogenización a -196°C con control de rampa térmica, y la medición de dureza Rockwell C en tres puntos de la muestra. El informe de salida detalla la fracción de austenita retenida antes y después del tratamiento, junto con la variación de dureza. No se incluyen revenidos posteriores ni ensayos de tenacidad; esos servicios se contratan por separado. El plazo de entrega estimado es de cinco días hábiles desde la recepción de la pieza. Este kit es útil para validar si la criogenización profunda mejora la martensita en aceros de herramienta, aceros inoxidables martensíticos o fundiciones aleadas. El cliente recibe la pieza tratada y el informe técnico; a partir de ahí puede decidir si pasa a un plan de tratamiento recurrente.
Resultados que nuestros clientes confirman
En los últimos 18 meses documentamos 47 casos de componentes tratados con nuestro proceso subcero. La dureza Rockwell C aumentó entre 1,8 y 3,2 puntos sin revenidos adicionales. Los clientes reportan menor desgaste en engranajes, matrices y ejes de transmisión.
Tratamos tres lotes de matrices de estampado D2. La primera tanda duró 12.000 golpes antes de rectificar; la segunda, después de criogenización, llegó a 18.500. Medimos dureza en cada pieza: subió 2,1 HRC de forma consistente.
Aplicamos el ciclo subcero a engranajes de acero 4340 para una prensa de 800 toneladas. La fatiga superficial se redujo un 30% según los ensayos de laboratorio. El cliente repitió el pedido a los tres meses.
Necesitábamos mantener la tenacidad en un acero inoxidable 440C sin perder resistencia al desgaste. La criogenización profunda nos dio 2 HRC extra con una caída de impacto Charpy de solo 3 J. Para nuestra aplicación fue el equilibrio justo.
Hicimos una prueba comparativa: temple convencional a -80°C vs. nuestro proceso a -196°C. La diferencia en dureza fue de 2,3 HRC a favor de la criogenización. Ahora lo usamos como estándar en todos nuestros aceros para herramientas.
Tratamos un lote de ejes de transmisión de acero 4140. La medición de dureza Rockwell pasó de 48 a 50,5 HRC después del ciclo subcero. El cliente notó menos vibración en el montaje y alargó los intervalos de mantenimiento un 40%.